Tendido en el suelo

por Ángel C.

ImagenEstaba sentado justo a la orilla acompañado de las sombras y la tribulación.

La oscuridad cubría la estancia.

Se colaba por las ventanas la densa y espesa neblina que dominaba el exterior, justo afuera de la descomunal casa.

Una tormenta dibujaba rayos y lluvia frente a la ventana, estruendosos sonidos venían por todos lados, del ático, de la cocina, de mi interior.

Sabia qué  el dolor me alcanzaría, quizás me destruiría con su extensa mirada, sabia que si entraba seria el final de todo.

No sabía si correr o esperar, esperar a que alguna luz me rescatara de tan frívolo lugar.

Yo no era importante para nadie, quizás si desapareciera, desaparecerían con migo mis errores, mis torturas y así podría librarme de culpas, de los recuerdos, del mi sufrimiento.

Así que me deje caer sobre la entrada, sin batallar, enterré el cuchillo sin pensarlo en mi corazón, era mejor una vida en el purgatorio que una en el infierno.

Pensé que aquella atrocidad me encontraría tendido en el suelo y se marcharía por donde regreso. Sin embargo no me di cuenta a tiempo cual ignorante era, él ya estaba adentro, él ya estaba dominándome.

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